
Ya pasadas las navidades...demasiadas cosas en tan poco tiempo, ¿no creéis? Al menos en mi caso. Demasiadas cosas en pocos días. Pero ahora miro atrás y la verdad es que ha sido una de las mejores. He estado con mi familia, con mis dos familias, la grande y la pequeñita, la pandilla de locos...
Recuerdo la noche de fin de año como si hubiesen sido dos noches distintas.
Por un lado, está la parte no muy agradable...no lo pasé precisamente bien...aunque bueno, todo tiene sus dos caras, así que...¡Qué demonios! Fue una noche genial. como dije antes, estuvimos todos juntos, como en los días anteriores y siguientes, aunque con algo de miedo.
Teníamos todos un poco de miedo por mi compañero, porque sabíamos que al principio no venía muy seguro y porque veía todo lo antiguo como algo demasiado nuevo. Por suerte entre todos volvimos a estar como antes, incluso mejor, creo yo. Todos los días sacábamos un ratito para contar cosas y estar todos, acumulando así una lista increíblemente larga de anécdotas...aunque las mejores para mí serán la noche de las exportaciones del Fondo Norte al Fondo Sur, los macarrones en la olla y el proyecto que aún seguimos haciendo sobre el futuro -y muy posible- Apocalipsis Zombie que asolará la tierra, jajaja.
¿Qué más? Bueno...sí, la verdad es que no lo he mencionado aquí...El caso es que he decidido dejar la universidad este curso para prepararme de nuevo selectividad, sacar más nota y entrar en lo que realmente quiero: Psicología.
No ha sido nada fácil...porque aunque no estaba del todo a gusto en Huelva...se había convertido ya en mi casa. No hay nada como Córdoba a mi parecer, pero también tenía ya una vida allí, tenía amigos con los que desconectaba de todo por una o más horas, apreciaba más las charlas con mis padres todos los días (aunque me alegra ver que eso no ha cambiado ahora que he vuelto, me alegra compartir más cosas con ellos) y quería pasear constantemente los fines de semana que venía por las calles perdidas del casco antiguo...
Creo que vivir fuera una temporada te ayuda a ver las cosas con perspectiva, a apreciar las pequeñas cosas de las que no te percatas cuando andas por la calle...y ya echo de menos la humedad que a veces me agobiaba en cuando bajaba del autobús en la estación; las escapadas por las mañanas; las escapadas por las noches; las tardes de cerveceo momentáneo protagonizadas por partidas de Munchkin...
De todos modos, aunque haya vuelto, me he propuesto intentar ir una vez al mes de visita, tanto a Huelva como a Sevilla...
Por último, la nieve...la nieve, por mucho que la gente diga, no hay nada como verla a través de la ventana...
Y por ahora poco más, no quiero aburrir...lo demás va con normalidad, estoy estudiando bastante y creo que podré sacar provecho de todo esto...a pesar de que me entristezca la marcha sé en el fondo que he tomado una buena decisión...
Un abrazo muy fuerte,
Violet.
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