
Bueno llevo tiempo sin escribir pero es que no estoy seguro de los acontencemientos que me han ocurrido últimamente, creo que todo ha ocurrido demasiado rápido para mi gusto.
Sí, por fin estoy de vuelta en europa, en casa, todo lo que tanto deseé durante tanto tiempo allí, y aqui me tienes, sin saber muy bien si ya me gusta estar de nuevo de vuelta, sin estar seguro de estar entre tanto conocido de nuevo, sin saber si las cosas me resultan familiares de nuevo.
Parece la historia de nunca acabar, nunca se está bien en en nungún sitio eh??, me sorprende lo estúpido que puede llegar a ser el ser humano, cuendo desea algo y lo consigue ya no siente satisfacción ni ambición por nada, y es que es eso ya no sé lo que quiero ni lo que busco, pero me da a mi que lo encontraré antes de volverme, no sé que es, pero lo encontraré.
Mietras tanto contaré la historia de hoy que ha sido una buena aventura. Hoy fué el primer día desde que llevo aquí que abren las pistas y todos en masa subimos a las pistas en las montañas para disfrutar el día de navidad en la nieve. Yo elegí snowboarding que es lo que recordaba que se me daba mejor. Y así, sin más, cojí mi tabla y me lancé a la nieve. Me sorprendo de cuanto me acuerdo despúes de un año, supongo que esas cosas son como la bici, nunca se olvidan.
Más tarde, cuado ya llevaba algunas bajadas, me encontraba de nuevo en la cima para acer otra bajada y de repente salió entre la montaña una gran nube que nos rodeó a todos en una espesa niebla, no se veía mas de dos metros. De repente se escuchaban gritos y gente corriendo en la nieve, todo fué muy rápido. Acto seguido se veía una gran luz y el sonido de un megáfono que decía que se mantuviera la calma que la niebla pasaría pero que teníamos que bajar cuanto antes.
Cuando la niebla se fué un poco todos procedimos a bajar tranquilamente y llegamos al restaurante donde me reencontre con mi hermano. Allí nos dijeron que esperaramos hasta que pasara el temporal porque los telesillas no funcionaban. Y allí pasaron las horas sin saber nada, horas que aproveché para comer y descansar. La gente iba diciendo que si nos quedamos la noche allí, que si no se podía bajar y otras muchas historias que la gente se suele inventar para ponerse más nerviosa.
Después de un tiempo vino un hombre vestido de rojo (son profesores de esquí), nos pregunto a mi hermano y a mí si esquiabamos, le dije que no, surfeamos. "Es igual, nos servireís, os apuntáis a bajar el valle??" dijo. El valle es uns pista que baja hasta el pueblo pero de un nivel bastante alto. La verdad estaba un poco harto de estar allí entre tanta histérica así que le dije que contara con nosotros. Nos dijo que ellos también estaban hartos de estar allí y que tenían ganas de una ducha caliente, estaban formando grupos de personas para bajar el valle y salir de la ventisca, los esquís irían en el centro, ya que necesitan más capacidad de maniobra, y las tablas a los laterales para ayudar a los esquís que se caigan.
Con toda esta organización espontánea de casi 10 minutos partimos hacia abajo casi 50 personas, pocas comparando con las que había dentro. Y así empezamos el descenso, en medio de la tormenta, había todo tipo de gente, desde ancianos que esquiaban que no veas hasta niños que no esquiaban tan bien. El descenso se me estaba haciendo ameno, nos ayudabamos los unos a los otros y no nos quedabamos solos. Todo bien hasta que ví un niño de esquís en el suelo en medio del pelotón. Fuí a por él y me di cuenta de que estaba llorando, le qregunté que si se había hecho daño pero me respondió que había perdido a su padre, que estaba más adelante. Para cuando me quise dar cuenta estabamos solos en la tormenta, nadie nos había esperado. Le dije que se calmara, que se pusiera en pié y que iría a su lado, que llegaríamos al final, que quedaba poco, si soy sincero, no tenía ni idea de cuento quedaba. En el transcurso nos caimos un par de veces, el chaval esquiaba bastante bien.
Cuendo llegamos al final estaba ahi su padre esperando y le saludaba. Me dió la gracias, se llamaba Juan por cierto, y nos despedimos. Luego un profesor me preguntó que si quedaba alguien detras mía, yo le dije que no sabía, muchos nos perdimos en medio de la ventisca y creo recordar que aún quedaba un grupo entero detras.
Cuando llegué al hotel estba mi hermano allí sano y salvoy pegandose una ducha sin preocupación, supongo que algo lógico en un hermano.
Y bueno, después de eso estoy cansadísimo y creo que hoy me voy a acostar temprano, mañana si la pista está abierta supongo que volveré a subir, espero que no me pase lo mismo.
Un abrazo,
Dave