
Demasiado tarde...creo que al final ya caí hace unos días en ese agujero del que mi amigo pretendía prevenirme y ni siquiera lo vi caer. También creo que fue inevitable.
No es lo mismo para mí que para mis compañeros estar en esa clase. Ellos quieren ser educadores sociales en el futuro, hacer ese tipo de cosas...pero yo no. Me siento como una farsante sentándome con ellos, veo las cosas demasiado fáciles como para tener que aguantar las miradas de algunas personas. Con sólo no ir tengo la mañana asegurada, y a veces ni siquiera el remordimiento me visita...y sólo es "a veces" las demás ocasiones son distintas. Pocas, pero distintas.
Me miro al espejo y veo que no soy quien quieren que sea. Intento ser sociable, hablar con ellas cuando voy, preguntarles por sus vidas...pero parece que eso no es importante, que sólo sacar una buena nota y ser los primeros es lo que importa en ese lugar. Y eso me deprime aún más. No hay más comunicación de la que se tiene durante los debates. No hay más comentarios del fin de semana a parte de un insulso "Bien". No hay más miradas que las que se le lanzan a los profesores...Me resulta triste.
Echo de menos la familiaridad con la que recibíamos a los profesores en el instituto, incluso en el colegio, donde todos nos conocíamos de una forma u otra, donde las relaciones eran más sólidas y donde cada día de instituto, por malo que fuese, siempre tenía ese momento de descanso en el que te reunías con tus compañeros a hablar, a andar un poco, a estar juntos.
Las clases eran más amenas, llegabas a conocer un poco al profesor. Pero la universidad es tan-TAN- distinta a como nos la pintamos en la mente antes de verla...Al menos en su parte interna.
Sí, es grande, inmensa, llena de gente "jóvenes" prometedores que entregan sus mañanas o sus tardes a un docente que con un monólogo expone sus conocimientos sobre la materia enseñada...
Al principio no te gusta lo que ves, hablo en mi caso, quién sabe si a alguien le encantó desde el primer día, y tu inocente y benévola mente le intenta dar otra oportunidad a aquello que tienes frente a ti. Pero pasan los días y la primera idea que te vino a la cabeza, la primera impresión sigue impresa (valga la redundancia) en tu mente, como marcada a fuego.
Esos "jóvenes" a los que esperabas ingeniosos, abiertos, no son más que los niñatos a los que de alguna manera ya conocías antes pero con más barba o más pecho. Nada más.
No hay nada más detrás de esas mentes vacías de sueños. No hay más que las previsiones de nuevos botellones, de nuevas fiestas, de faltar a clase...
Y ahora me río. Quizás hay personas que piensan como yo y no lo dicen.
Dejando a parte este momento de mi mes de Noviembre, debo admitir que ha sido otro fin de semana fantástico, extraño and unexpected. Y la verdad es que es lo único que me recuerda que hay cosas importantes por las que seguir la vida con ánimo y sin perder el norte, aunque yo me empeñe en seguir a Casiopea. He aprendido a jugar al Poker y que no se deben mezclar los plátanos con Whisky y Licor de Melocotón...¿o sí?
Algo más que no olvidaré será la pequeña definición...aunque eso no se entienda.
Tengo ganas de hablar contigo, ¿qué tal van las pesadillas? Yo hace un par de noches tuve un sueño interesante.
Un abrazo,
Violet
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