viernes, 16 de octubre de 2009

Justifieros

Hoy el día a transcurrido con relativa tranquilidad, hasta la llegada de la noche. Creo sinceramente que esta noche ha sido especial pero aún así, en el fondo, sigo en el mismo status social entre mis compañeros, el de niño callado que no quiere problemas, y quiero que siga así. Aún así parece que hoy he sacado ese yo reprimido, antigüo de mí que dessearía nunca sacar.

Todo empezó con la visita de doña Beatriz a casa (doña beatriz es la dueña de todo esto, algo así como nuestra jefa, la que controla todo lo que no llega: comida, empleados, reparaciones.....). Doña Beatriz fué a casa para arreglar algunos problemas que había con los compañeros y que no se arreglaban y la mayoría estaban muy revueltos y hablaban todos a la vez. Yo estaba en el sofá escuchando todo y calladito, la verdad no me importan demasiado los problemas que tengan lo pijitos estos. Fué entonces cuando beatriz mando a callar a todos, me miró y me dijo que yo le expusiera todos los problemas que había en la casa. La sensación?, como si me hubieran metido un gran puñetazo en la barriga y luego me hubieran inyectado adrenalina en vena. Con el pulso tembloroso me levanté del sofá casi enfrente de 20 tíos enfadados cada uno con sus respectivos problemas. En ese momento no sabía lo que decir, mi mente me daba vueltas, hasta que recordé mi santuario personal durante décimas de segundo, respiré profundamente y me puse a pensar claramente. Recordé algunos de los problemas que tenían porque los había escuchado en los pasillos o en las comidas, y porsupuesto problemas de gente que conocía. Usé toda mi oratoria, no tengo mucha, pedí turnos para que la gente hablase y propuse soluciones que, para mí, me parecieron lógicas. Cuando acabó todo algunos me dieron la enorabuena, otros nisiquiera me dijeron nada, pero vamos me da igual, ya lo dije: salí a la fuerza y tampoco es que sea el centro de la casa, le decís a beatriz que saque a otro más influyente.

Después de todo ese lío me fuí a mi cuarto a encerrarme y escribir pero en ese mismo instante llamaron a la puerta, eran los "líderes de la casa". Tengo que reconecer que me puse aún más nervioso que con lo de beatriz. Aún así sólol dijeron: tenemos que ablar y me fuí a su cuarto (nunca dejaría que en mi cuarto pasara nada). Me fuí a su cuarto y me quedé depié. Almenos cumplieron su palabra y solo ablamos. Dejé las cosas claras: yo no era nungún líder de nada ni querría serlo jamás, y en españa lo sabéis. También dije que si tenían algún problema de ahora en adelante que me lo dijeran a la cara que no se lo gusrdaran y se cabrearan.

Cuando ya volví a mi cuarto pensé en escribir lo que tenía pensado antes de todo esto pero creo que este tema lo cubre y sentí el impulso de escribirlo.

Por cierto, de mi santuario no tengo foto pero la verdad no me hace falta, lo recuerdo muy bien. Fué aquella noche que nos quedamos Belén y yo en mi salón fumando cachimba, que hablamos de cosas que yo ya llevaba tiempo sin hablar con alguien, y además la noche se completó con puchini dandonos y un paseo, la verdad a mí marcó y lo hecho de menos, pero a la vez me da energías para seguir aquí y volver algún buen día.

Y cierto, no hay mañana que no me levante confundido, decepcionado o inquieto, pero me levanto, me siento en la cama, miro el anillo en la mesita, lo cojo y me lo pongo. Para mí es símbolo de la amistad que tengo allí en españa, y pase lo que pase, mientras lo lleve encima os llevaré encima tambíen a vosotros.

Un abrazo muy fuerte,

Davis

PD: os dejo otra canción que tambíen me ayuda a seguir adelante, nosé porqué pero me recuerda a que tengo que resistir. Viva la resistencia!!!!


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